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J Balvin, con un tono de profunda admiración y respeto, fue el encargado de presentar y entregar el reconocimiento en Premios Lo Nuestro a Arcángel, refiriéndose a él por su nombre real, Austin Santos. Desde el inicio, Balvin destacó no solo el talento musical de Arcángel, sino también su calidad humana. Subrayó que "tu estatura no mide tu grandeza", enfatizando que el verdadero impacto de Arcángel no se mide por apariencias, sino por la profunda huella que ha dejado en la vida de muchos, incluyendo a otros artistas del género urbano y a sus millones de oyentes.
Balvin resaltó los 20 años de trayectoria de Arcángel, sugiriendo incluso que este reconocimiento podría haber llegado una década antes, pero que ahora lo recibe con la humildad y madurez que lo caracterizan. Concluyó su intervención elogiando a Arcángel como "una leyenda viva" y expresando su cariño fraternal con un sentido "Te amo mi hermano". La descripción de Balvin como "hermano, amigo, consejero, buen hijo, buen hermano, buen padre y el abuelo más cool" pintó un retrato completo de Arcángel como una figura íntegra y multifacética. El Discurso de Aceptación de Arcángel fue de Gratitud, Nostalgia y Compromiso. Arcángel, visiblemente emocionado, pero con la elocuencia y sinceridad que lo caracterizan, comenzó agradeciendo a Dios, una constante en sus intervenciones. Inmediatamente después, dedicó el reconocimiento a su "gloriosa madre, la señora Carmen Rosa Santos", a quien le atribuyó no solo su crianza, sino el haber sido "madre y padre a la misma vez". Reconoció que todo lo que tiene y lo que ha logrado se lo debe a ella. Uno de los momentos más emotivos fue la dedicación a su "glorioso hermano, que descanse en el cielo". Esta mención, llena de dolor pero también de profundo amor, resonó en el público. Además, recordó a figuras clave que lo ayudaron a formarse como artista pero que ya no están físicamente, como David Rivera (quien le enseñó a "coger un micrófono y a desplazarse por un escenario"), Harold Rosario (Que en Paz Descanse) y Josué Almonte. Esta parte de su discurso fue un recordatorio de que detrás de cada artista hay una red de apoyo, algunos de los cuales permanecen en la memoria. Arcángel no olvidó sus orígenes, dedicando el premio a la gente de su barrio, la Calle Calma en Santurce, Puerto Rico. También hizo una pausa para reconocer el valor incalculable de su "equipo de trabajo". Con gran humildad, enfatizó que "ningún artista lo logra solo" y que la magia en el entretenimiento es creada por aquellos "tras bastidores" que no reciben el foco mediático, pero son esenciales para el brillo del artista. Además, Arcángel verbalizó la dualidad de su emoción: "Hoy es el día más feliz de su vida. Sí, lo es. A la misma vez, lo es el más triste porque yo quería compartir este gran logro con esas personas que hoy en día ya no están". Esta confesión de sentirse feliz y triste simultáneamente, culminada con un sincero "No voy a llorar porque yo lloro todos los días", humanizó aún más su figura, mostrando una vulnerabilidad real y conmovedora. Concluyó agradeciendo a todos los presentes y a sus colegas, a quienes respeta y valora. Su última frase, "Hay maravilla pa'l largo", fue una reafirmación de su compromiso con la música y su legado, una promesa de que Arcángel "La Maravilla" seguirá dejando huella. Sin duda alguna, el reconocimiento a Arcángel "La Maravilla" fue mucho más que una entrega de un galardón; fue una celebración de una carrera icónica, un tributo a su impacto musical y humano, y un momento de profunda conexión emocional. #pjmnews #news #noticias #periodismo #periodismoindependiente #periodismodigital #farándula
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